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GUACHINANGO: SU HISTORIA
SÍNTESIS
 
LOCALIZACIÓN
El municipio de Guachinango se localiza en la Región Sierra Occidental del Estado de Jalisco en las coordenadas 104°09’50’’ de longitud oeste y 20°25’50’’ de latitud norte, a una altura de 1520 metros sobre el nivel del mar.
Limita al norte con el municipio de Amatlán de Cañas, Nay., sirviendo de frontera natural el Río Ameca; al sur con Mixtlán y al oeste con los municipios de Mascota y San Sebastián del Oeste, con el Río Atenguillo como límite.
Tiene una extensión territorial de 48,319 hectáreas.
 
 
GUACHINANGO PREHISPÁNICO
En la antigüedad, el pueblo de Guachinango fue un señorío independiente establecido muy cerca de la ranchería de Guachinanguillo, al sur de la actual cabecera municipal.
Fue un centro que desarrolló sus propios recursos y tuvo que aprender los adelantos que se realizaban en los pueblos de alrededor.
Cultivaban el maíz, el frijol, el chile y la calabaza. Usaban la coa para sembrar y fabricaron vasijas de barro y objetos de piedra y obsidiana.
Tenían creencias y ceremonias religiosas, prácticas funerarias y para adquirir mercancías utilizaban el trueque.
Sus casas las construían de piedras y troncos de varas que recubrían de lodo y techaban de zacate.
La parte norte de la actual jurisdicción municipal, sobre todo la comprendida en la ribera del Río Ameca, estuvo habitada por pueblos de la cultura denominada de “Las Tumbas de Tiro”, cuya característica principal son las cámaras sepulcrales.
La mayor parte de los habitantes hablaban la lengua náhuatl. Tuvieron una gran influencia tolteca. Las relaciones con sus vecinos no fueron pacíficas y sostenían frecuentes guerras.
 
 
GUACHINANGO COLONIAL
El primer contingente de españoles conquistadores que llegó a Guachinango fue el comandado por el capitán Francisco Cortés de San Buenaventura hacia 1526. Después, Nuño de Guzmán, arrebatando a Hernán Cortés sus conquistas, nombró en 1535 a don Pedro de Ulloa como primer encomendero de Guachinango y su provincia. Otros encomenderos fueron posteriormente don Francisco de Estrada y don Luis de Ahumada.
Aunque no se cuenta con un documento fidedigno que indique la fecha de la fundación del pueblo de Guachinango, la hipótesis más cercana a la realidad es la del 2 de febrero de 1545 e inició siendo uno de los 215 reales de minas que serpenteaban en 1550 a la enorme provincia del Real de la Purificación y Minas de Guachinango, nombre que recibió el lugar por 300 años.
El descubridor de las primeras minas en Guachinango fue el capitán Juan Fernández de Híjar por indicaciones de Cristóbal de Oñate.
La Alcaldía Mayor del Guachinango comprendió lo que hoy son los municipios de Atenguillo, Guachinango, Mixtlán, Mascota, Talpa de Allende y Amatlán de Cañas, Nay.
Los primeros religiosos que evangelizaron en Guachinango fueron los franciscanos, entre otros, Fray Francisco Lorenzo, Fray Andrés de Córdoba y Fray Miguel de Estivales.
Después, hacia 1548, se creó la Parroquia de Guachinango siendo su primer clérigo presbítero don Andrés de las Heras.
Durante toda esta época, el Real de la Purificación y Minas de Guachinango fue uno de los productores de oro y plata más importantes de la Nueva Galicia.
 
GUACHINANGO EN EL SIGLO XIX
Durante este siglo, Guachinango siguió figurando como importante centro minero. Al iniciar la guerra por la Independencia, fue muy notoria su participación a favor de la causa hasta llegar a la destitución de su Alcalde Mayo Gabriel Murillo por haber ayudado con tres mil pesos al insurgente Cura José María Mercado.
El 29 de junio de 1821 los habitantes del Real de Guachinango, reunidos en la plaza, juraron la Independencia del Imperio Mexicano. En 1825 Guachinango fue parte del Sexto Cantón; en 1838 del Sexto Distrito; en 1846 del Sexto Cantón-Departamento.
De 1857 a 1867 ocurrió la Guerra Civil, la cual impactó terriblemente en Guachinango. Antonio Rojas fue el más temible de los bandoleros y a sus guerrilleros les nombraban los hacheros porque destruían con hachas las puertas de las casas.
El 27 de agosto de 1871, cayó un rayo en la torre del templo parroquial destruyéndola en su mayor parte.
Un acontecimiento importante para la vida religiosa de Guachinango lo constituyó la adquisición y bendición de la nueva imagen de Nuestra Señora de la Purificación, patrona de la parroquia, el 1° de febrero de 1880. Fue realizada en 1879 en Guadalajara, y se desconoce el autor. Tuvo un costo de treinta pesos.
Ya para finalizar el siglo, el 7 de mayo de 1885, Guachinango fue elevado a la categoría de Municipio, según el Decreto No. 136 del Congreso del Estado de Jalisco.
 
GUACHINANGO EN EL SIGLO XX
En esta centuria, Guachinango cambió a grandes pasos. Inició el siglo acorde con la paz y el orden imperante en todo el país.
Después, la Revolución de 1910-1917 trajo a Guachinango envuelto en la vorágine revolucionaria. Celso de Santiago y Valente de León fueron dos revolucionarios originarios de Guachinango que participaron en muchos combates contra el gobierno. Durante estos años, es tristemente recordada la fecha del 27 de mayo de 1914, cuando el incendio de más de la mitad de las casas de la población por el guerrillero Ignacio Soto quien junto con más de 500 revoltosos, raptaron a más de 60 mujeres jóvenes. Este suceso dio origen a la tradición más importante del lugar: “Las Coronas”, iniciadas en 1915 por el párroco don Bibiano M. Mena.
En 1926-1929 Guachinango participó en la “Guerra Cristera”, con muchos enfrentamientos, como el acaecido del 17 al 21 de marzo de 1928 que culminó con el fusilamiento del aguerrido cristero Jesús Ramírez Martínez, apodado “El Ronco”. Después, en 1929, sucedió el martirio del señor cura de Guachinango don José María Galindo ocurrido en Mascota el 22 de junio.
Los años treinta y cuarenta se distinguieron ya por la estabilidad. Aunque siguió imperando el caciquismo, los ayuntamientos fueron más organizados y se preocuparon por la educación, por contar con oficinas propias (el edificio de la presidencia municipal fue construido en 1936) y por la introducción del agua potable.
La minería tuvo un pequeño despertar: mineros extranjeros como Julio Flebbe, Guillermo A. Burr y los hermanos Jones trabajaron algunas minas.
De 1944 a 1952 el pueblo se maravilló con la acción del párroco don José del Refugio Hernández: el templo se transformó en una hermosa construcción blanca forrada con pedacería de porcelana.
La luz eléctrica llegó a Guachinango en 1968. Después, se construyeron escuelas primarias nuevas (1964 y 1975) y centro de salud (1968).
A principios de la década de los ochenta se redescubrió la mina “El Barqueño” considerada la reserva de oro más importante del país. La escuela secundaria técnica inició sus labores en 1983, la biblioteca pública en 1984 y la unidad deportiva en 1985. El servicio telefónico inició en 1987. Ese mismo año se oficializó el escudo oficial. La carretera pavimentada hacia Ameca fue inaugurada el 27 de marzo de 1992. El 30 de enero de 1994 se inauguró el Museo Histórico de Guachinango y, a partir de esa fecha, se consideró al edificio que le resguarda como Casa de la Cultura de Guachinango. En junio de 2000 se terminó de construir un nuevo presbiterio de cantera en el templo parroquial.
 
GUACHINANGO EN EL SIGLO XXI
Al iniciar este siglo, el 1° de noviembre de 2000,  después de gobiernos municipales de un solo partido por 52 años, llegó la alternancia política a Guachinango.
En la administración 2001-2003 se concluyó la introducción del agua potable de “Los Naranjos”, se colocaron nuevos empedrados de adoquín en el centro del pueblo, se construyó un nuevo Centro de Salud y se remodelaron el Panteón Municipal y la Plaza de la Santa Cruz.
En 2006 se remodeló la Casa de la Cultura de Guachinango y durante el gobierno municipal 2007-2009 se construyó un arco de ingreso en el entronque carretero de La Estanzuela.
Por primera vez en la historia de Guachinango, una mujer ganó las elecciones en el año 2012. La migración sigue constituyendo uno de los principales problemas de Guachinango que no cuenta con suficientes fuentes de empleo para arraigar a las familias en el lugar.